QUERERTE TAL COMO ERES

Todos queremos ser valorados, amados, aprobados... y por eso a veces nos cuesta aceptar nuestros aspectos menos favorables y los ocultamos ante los demás. Pero depender tanto de la opinión externa al final no hace mas que minar nuestra autoestima.

Aceptarnos plenamente significa conocernos a fondo y querernos con todo lo que somos.

 

EL CONCEPTO DE NOSOTROS MISMOS

            Todas Las personas poseemos un conjunto de cualidades contrapuestas –a las que llamamos polaridades- que interactúan entre sí.

Yo soy alegre y algunas veces triste, soy listo y soy torpe, soy valiente y también tengo miedo. Pero, frecuentemente, de cada una de esas polaridades que conforman nuestra personalidad auténtica, rechazamos algunas partes justamente las que mas nos desagradan.

Las que nos producen bienestar, las aceptamos fácilmente y las que nos producen dolor, las rechazamos.

Y así, acostumbramos a pensar de nosotros mismos que somos inteligentes y no tontos, que somos fuertes y no débiles. Pero lo único cierto es que la persona sana es aquella que reconoce que posee miles de polaridades que interactúan entre sí.

La persona saludable acepta incluso aquellas cualidades suyas que los demás reprueban y la sociedad no acepta. Y. Por lo tanto, no está pendiente de la aprobación de los demás, dado que ya sabe que tiene aspectos aceptados y aspectos que no dan buena imagen. Esta persona es capaz de decirse a sí misma: “En algunas situaciones soy divertido, pero en otras soy antipático, como cuando alguien me empuja porque quiere colarse en el supermercado”.

            Nos cuesta reconocernos como pesados, intransigentes, celosos, insensibles... y buscamos que los demás nos confirmen que no poseemos esas cualidades. Pero se trata de una empresa imposible porque, en el fondo, sabemos que somos así –aunque sea en parte- y, negando la realidad, nunca podremos transformarla. Es así como, un poco inconscientemente, dejamos de aprobarnos y, al hacerlo, dejamos que nuestra autoestima dependa solo de la aprobación de los demás.

El trabajo para pasar del apoyo de los otros al apoyo interno es tomar consciencia de las polaridades que no nos gustan, aunque no lleguemos a aceptarlas del todo.

Tanto mas dependeremos de la aprobación de los demás cuantas mas zonas oscuras escondamos dentro de nosotros mismos, es decir, en la medida en que no aceptemos nuestras propias polaridades negativas.

 

SER FLEXIBLE, SIGNO DE SALUD

            Cuando negamos nuestras polaridades nos convertimos en personas rígidas, perdemos la fluidez y amplitud del concepto que tenemos de nosotros mismos y por tanto, nos hacemos mas vulnerables a los ataques de los demás. Entonces, estamos demasiado pendientes del otro y de qué dirán, y nos resulta muy difícil mantener los propios valores y visión del mundo.

            Pero,¿existe alguna forma de revertir esta tendencia y apoyarnos a nosotros mismos

La respuesta está en unificar las dos caras de nuestro auto concepto. Una, que podríamos llamar luminosa, que está formada por las polaridades que aceptamos y otra, que podríamos llamar oscura, formada por las cualidades que no aceptamos.

            Es como si dentro de nosotros hubiera dos personas. Una de ellas nos dice: “¿Cómo es posible que te hayas ido de la fiesta tan pronto? Vas a quedar mal con los amigos: pensaran que eres un aburrido”. Y la otra, que deseaba marcharse, se siente mal ante las criticas de la primera.

Para poder ampliar la consciencia de lo que somos en realidad es importante poder diferenciar ambas partes y que puedan verse la una y la otra, arrojar luz al conflicto entre las dos y comprender que las dos pueden coexistir y dialogar entre si.

Cuando veamos que no pasa nada por ser “débil” o “defectuoso” –o lo que sea que consideramos acerca de la polaridad rechazada-, entenderemos que no son los demás los que amenazaban con no aceptarnos sino nosotros mismos. Y, entonces, nos querremos mas y abriremos nuestra vida a un cambio armonioso y respetuoso con la totalidad de nuestro ser.

 

 

 MIREIA DARDEN

(Dra. En Psicología y terapeuta

gestáltica y codirectora del Instituto

Gestalt de Barcelona)