DEJAR DE COMPARARSE CON LOS DEMAS

INFERIORIDAD

(DEJAR DE COMPARARSE CON LOS DEMAS)

Compararnos con otras personas puede ser un estímulo que nos ayude a ejorar. El problema surge cuando pensamos que los otros siempre son mejores. Para superar el sentimiento de inferioridad es necesario que nos consideremos nuestra propia fuente de valor. Solo así aumentará nuestra autoestima.

 

 

¿SON MALAS LAS COMPARACIONES?

            Esta tendencia a la comparación con los demás no es mala en sí. Evaluar lo que somos y lo que hacemos respecto a lo que representa una persona a la que admiramos nos puede servir de estímulo y motivación para emularla, para seguir su ejemplo.

            Admirar a un colega por su gran capacidad de trabajo me conducirá a mejorar mi propia actuación, a motivarme para el esfuerzo. Pero envidiarle y compararme constantemente con él, para luego lamentarme porque yo no tengo ésa capacidad, es signo de poca autoestima y sólo me llevará a sentirme inferior y a deprimirme.

            Compararse es negativo cuando la comparación no sirve de estímulo para el esfuerzo sino de señal para sentirnos inferiores.

Nos comparamos con los que poseen mas bienes materiales, con los que tienen más éxito, con los que gozan de un don especial o con los que resultan mas atractivos, y esto hace que nos sintamos inferiores porque consideramos que nunca alcanzaremos aquello que admiramos de ésas personas.

            La persona con poca autoestima, además, se valora a sí misma por lo que cree que piensan los demás de ella. No se atreve a tener un criterio propio y, por eso, se evalúa como cree que la evaluarían los demás. Y como considera a éstos otros “superiores, deduce

-erróneamente- que ellos la consideran inferior. ¡Y éste no suele ser el caso! Las personas con las que el individuo con baja autoestima se compara, normalmente ni siquiera son conscientes de que son el criterio de evaluación para otra persona.

            Si todas las personas que tienen poca autoestima dejasen de compararse con otros individuos, se sentirían mucho mejor. La persona con autoestima no compara constantemente su propio valor con el de los demás sino que ella misma se considera su fuente de valor.

            Habrá quien posea algo que nos gustaría tener, pero no por eso nosotros tenemos menos valor como personas. Además, si todos fuéramos iguales y perfectos, ¡Qué vida mas anodina llevaríamos! Debemos convertirnos en nuestra propia fuente de valoración.

            Dejar de compararnos y entender que cada uno de nosotros aporta su singularidad en un contexto común es la clave para ganar serenidad y paz con uno mismo y con las personas que nos rodean.

 

 

 

APRENDE A VALORARTE

COMPRUEBA TUS SENTIMIENTOS

            Primero hay que detectar si esa vaga sensación de malestar o tristeza que sentimos tiene que ver con el sentimiento de inferioridad. Pregúntate: “¿Me he relacionado con una persona a la que me estoy comparando? ¿Qué tiene ella que me gustaría tener?

            Después piensa si realmente te gustaría ser como esa persona y qué tiene ella que tú no quieres tener o ser.

            Llegarás a la conclusión de que, aunque admiras algo de aquella persona, no te cambiarías por ella.

 

HUYE DE LAS APARIENCIAS

            No es malo emular a una persona digna de nuestra admiración. Así, por ejemplo, no es negativo observar a alguien con habilidades sociales para aprender de ella. Pero no quieras ser como esa persona. Tú ya sabes lo que quieres, lo que te gustaría conseguir. Trabaja para ello, pero no te obsesiones con querer ser como los demás.

            El gran éxito profesional que puedes envidiar en un compañero de trabajo puede haber sido a costa de una reducción de la vida privada: un precio que tú, quizá, no estarías dispuesto a pagar.

 

TRABAJA PARA TI

            Haz las cosas a tu gusto, no el de los demás. Tú eres la persona que tiene que estar contenta con el resultado de tus actos y de tu trabajo. Tampoco pretendas ser perfecto, porque esto te vuelve a llevar a la comparación. Y si te comparas, siempre encontrarás a alguien mas perfecto que tú.

 

 

BUSCA TUS PUNTOS FUERTES

            Piensa tus aspectos positivos. En vez de buscar lo que te falta valora lo que tienes.

            En vez de fijarte en tus posibles fallos y defectos, concéntrate mas en tus puntos fuertes.

            Haz una lista de los aspectos positivos que posees: cuáles son tus puntos atractivos, tus dones, tus capacidades... Y cuando elabores ésta lista., es importante que o hagas como si no fueses tú la persona que pone los calificativos sino un buen amigo que te conoce bien.

 

 

RODEATE DE GENTE QUE TE QUIERE

            Aléjate de las personas que te pueden hacer daño y busca la compañía de la gente que te quiere.

            A veces no es posible evitar el contacto con las personas que en un momento dado te pueden dañar la autoestima –compañeros de trabajo, clientes...-, pero sí les puedes quitar importancia. ¿Realmente te importa qué piensa de ti esa persona?

            Si prestas mas atención a aquellos que te quieren, te sentirás mas apreciado y no necesitarás compararte con otros.

 

 

CULTIVA TU INDIVIDUALIDAD

            Cuando te comparas y quieres ser como otro, pierdes tu singularidad. Aunque creas que no tienes un don especial que te haga interesante, seguro que hay cosas que se te dan bien, que te gustan y que son útiles para ti y para los demás.

            Recuerda que nadie es perfecto, pero cada persona es única en el mundo.

 

 

 

 

Ursula Oberst

Profesora de psicología

Coautora de “Estilos de vida”

(Ed. Piados)